¿CUÁL SERÁ EL FUTURO DE LOS ZOOLÓGICOS MUNICIPALES Y QUÉ PASARÁ CON LAS ESPECIES?

«Tener una especie como reserva genética en una jaula es Mengele», dijo el director de Artes y Ciencias de la IM, Baltasar Brum, que explicó cuáles son los planes de la comuna.

La intendencia de Montevideo decidió no tener más especies en cautiverio en los zoológicos municipales, un proceso a «largo plazo» ya que solo entre Villa Dolores y el parque Lecocq hay actualmente cerca de 1100 ejemplares.

El anuncio provocó ayer críticas de expertos en materia de conservación, que destacaron que la cría en cautiverio es una herramienta de conservación, tanto para salvar especies en peligro de extinción como para la educación ambiental y la realización de estudios científicos que aporten a la conservación de las especies.

La decisión también despertó críticas a raíz de las inversiones millonarias realizadas para reabrir el zoológico de Villa Dolores como espacio de conservación de fauna autóctona, ya que a mediano plazo dejaría de cumplir esta función al no tener animales.

Nuestros colegas de Montevideo Portal consultaron al nuevo jerarca de Artes y Ciencias de la IM (área de la que dependen los zoológicos), el arquitecto Baltasar Brum, para ahondar en los motivos de esta decisión y saber cómo afectará al futuro de los zoológicos en Montevideo.

Brum explicó que al asumir se encontró con un zoológico cerrado (el de Villa Dolores) con 400 animales y otro (el parque Lecocq) con setecientos animales. «Tras hacer un análisis se llegó a la conclusión de que había muchas especies que no tenían que ver con nuestra idiosincrasia y que había superpoblación en algunos casos», dijo. Se refirió por ejemplo a una población de 250 monos Hamadrias en el Lecocq.

La IM trabaja ya desde hace un tiempo en vasectomías para rebajar el número de ejemplares de esta especie de monos y también de ciervos, algo que se continuará haciendo. «Las poblaciones que queremos que se reduzcan se esterilizarán, tal cual se hace con seres humanos: ligamiento de trompas y vasectomía, que son métodos poco invasivos», afirmó.

Dijo que si bien se habló de castración en primer lugar, eso no se hará porque cambia el carácter a los animales y es un «procedimiento inhumano». Agregó que tampoco se aplicará a animales amenazados y que las decisiones en estos temas «son respaldadas por un grupo de veterinarios y científicos».

Exótico pero amenazado

El arquitecto explicó que en los casos de especies exóticas en peligro de extinción se pidió un informe para actuar, «porque en ese caso hay una responsabilidad con Uruguay y el mundo». Hizo referencia a los antílopes Addax, críticamente amenazados a nivel mundial, de los que Uruguay tiene una de las dos poblaciones más importantes en el mundo.

«La primera decisión es que no estamos dispuestos a perpetuar especies en cautiverio. Tenemos una visión humanista sobre el trato a los animales y que estén condenados a estar en cautiverio no es aceptable para esta administración», dijo. Agregó además que aquellos animales nativos que se envíen a los zoológicos luego de rescates de fauna serán liberados en su hábitat.

Resumiendo, ¿qué sucederá entonces con los animales exóticos amenazados que están en zoológicos municipales de Montevideo? Brum fue claro en que no se seguirán reproduciendo allí. «Estamos interconectándonos con reservas que tengan una mejor situación para poder trasladarlos a santuarios. Si no existiera esa posibilidad vamos a adecuar el parque Lecocq para que estén en una cantidad de hectáreas que les permita una vida más equilibrada, sin tugurizaciones, y con espacios libres», dijo.

Con respecto a las especies nativas dijo que lo que se hará es devolverlos a su hábitat si es posible, en aquellos casos en los que no tengan una gran dependencia de los humanos. En ese caso, se reproducirán solo para que sea liberada una segunda generación. «Es nuestra visión que los animales tienen ciertos derechos y su derecho es estar vinculados a su hábitat», afirmó.

Por lo tanto, esa sería la única cría en cautiverio que se haría en los zoológicos de Montevideo y solamente a corto plazo.

Jaguares for export

Un caso particular es el de los jaguares (especie nativa pero extinta en Uruguay). Villa Dolores tiene cuatro y se les construyó un espacio de dos mil metros cuadrados en las nuevas instalaciones. El objetivo es que no permanezcan allí. Brum explicó que se hizo un arreglo para que sean traslados a Tucumán, donde se los reproducirá para que una tercera generación sea reinsertada en su hábitat. «Estarán en condiciones aceptables mientras terminan su vida, pero con las crías el lineamiento es el de no perpetuar el encierro de generación en generación», comentó. El proceso es a largo plazo, dijo, ya que sin estudios claros no se quiere mover a los animales. «No queremos perjudicarlos más de lo perjudicados que están», aseveró.

El jerarca afirmó que los animales amenazados quedarían entonces en situación de «preservación» mientras se sigue buscando un hábitat adecuado. «En principio se mantendrían esas especies bajo un control estricto y con la cantidad de hectáreas para su preservación y desde allí se los liberaría a santuarios», narró.

«No estamos de acuerdo en tener una especie como preservación biológica en una jaula, solo por la preservación. La visión de tener una especie como reserva genética en una jaula es Mengele, es espantoso. Sí traslademos con un criterio científico, que determinarán los veterinarios, a lugares que tengan condiciones para una vida razonable», señaló Brum.

¿Qué ocurre con los animales amenazados que no puedan ser reinsertados en la naturaleza, debido justamente al peligro que corren en sus ambientes naturales, que se reducen día a día? «Deben ser devueltos a su hábitat en santuarios , o en lugares que nos marquen las autoridades», dijo. «La preservación de los animales es potestad del Ministerio de Medio Ambiente con el Ministerio de Ganadería, son los regentes en el tema de preservación de animales: actuamos como ellos nos digan», comentó.

Por último, dijo que hay otros animales en los zoológicos que «se entregarán en adopción, ya que con algunos es posible hacerlo».

In situ y ex situ

Consultado sobre por qué no hacer la cría de animales amenazados en Montevideo, en lugar de llevarlos a otro sitio, para luego reinsertarlos, dijo que en el caso de Villa Dolores se trata de un predio de siete hectáreas en el medio de la ciudad. «No tiene condiciones de santuario. La mayoría de los zoológicos que se están transformando están en medio de parques, para que no haya una distorsión en la vida de los animales y la gente del entorno no escuche las consecuencias de su sufrimiento de los animales. Es notorio, y hay que hablar con los vecinos, que escuchan a los animales, como el león o los mandriles gritando», apuntó.

Con respecto al parque Lecocq, dijo que la idea es que sea un lugar de transición, pero que si se determina que no se puede trasladar a algunos animales, se haga una reserva específica para algunas especies. «Es a largo plazo, porque tenemos monos que viven veinte años y el proceso va a llevar ese tiempo», afirmó.

Montevideo Portal consultó a Brum si no era contradictorio terminar (aunque fuera a largo plazo) con los zoológicos habiéndose realizado una inversión tan importante en Villa Dolores.

«Cualquier inversión que se haya hecho en Villa Dolores se defiende sola. Es un paseo público que utilizando la forma de reciclaje es probable que de alguna manera se pueda revertir. La idea es esa, reciclar. Además tiene grandes lagos en los que habrá aves que no están en cautiverio, son aves que están en migración y se detienen allí. Algunos animales va a haber», puntualizó.

«Las inversiones que se hicieron son para preservar a los animales lo mejor que se pueda mientras vivan, pero como son longevos son inversiones que no tienen retorno. Esta es la realidad con la que me encontré», afirmó.

Insistió en que las propuestas de mejoramiento de la anterior administración son «absolutamente reciclables y están en excelentes condiciones». Se mantendrá el «zoológico de niños», que estará en el centro del parque y va a estar vinculado a animales de corral, «para que los niños puedan tener una noción clara de lo que ocurre en el campo, por ejemplo».

«No hablamos de colección, hablamos de animales que tienen derechos. Desde la época de Batlle y Ordóñez que experimentamos una evolución respecto a la visión del animal. No son coleccionables, sino un grupo de animales cuyos problemas tenemos que resolver», concluyó.

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