A SEIS AÑOS DEL CRIMEN DE LOLA CHOMNALEZ, SU FAMILIA ESPERA QUE LA JUSTICIA PIDA CONDENA

Cuando se levante la feria judicial, se pedirá la condena del «Cachila», el único procesado por el homicidio de la joven argentina.

Hace exactamente seis años, la adolescente argentina Lola Chomnalez salió a caminar por la playa de Valizas y desapareció. Fue encontrada muerta dos días después, en lo que fue el inicio de uno de los casos policiales más impactantes de los últimos años en Uruguay, que tiene aún varios cabos sueltos.

Según afirmó a la agencia Telam Juan Williman, abogado de los Chomnalez, la familia de la adolescente espera que cuando se levante la feria judicial en 2021 la Fiscalía pida la condena para el único procesado por el caso, mientras se intenta identificar a otra persona que presuntamente participó en el homicidio.

«Tenemos una persona procesada, en principio, como copartícipe del homicidio. Se avanzó en indagarlo, en ubicarlo en el lugar y en que estuvo en contacto con Lola. Se tomaron declaraciones a su entorno y se recibieron distintos informes, por lo que estimo que levantada la feria, lo que va a hacer la Fiscalía es acusarlo directamente», dijo Williman en alusión al hombre conocido como «El Cachila».

«Por otro lado, la investigación continúa ya que, para nuestro criterio y el de la familia, hubo más de un partícipe, lo cual lo tenemos claro por los rastros de sangre, con ADN masculino, que quedó en la escena y no es de Cachila», agregó el abogado.

Opinó que no duda de que al Cachila «lo van a condenar». «No tengo dudas. Es una lástima que él no haya colaborado», dijo, en relación a que no dio la identidad de quien estuvo con él en la escena del crimen.

El hombre fue procesado como «coautor» del delito de «homicidio agravado por alevosía» el año pasado.

Si bien fue detenido en los inicios de la investigación y luego liberado (debido a que el cotejo de ADN fue negativo), admitió ante la Justicia que se cruzó con la víctima en la playa el 28 de diciembre del 2014 y le ofreció «una estampita», pero que luego ella se sintió «mareada» y que al auxiliarla descubrió que «no tenía pulso», se asustó y se fue.

Las contradicciones

Sus declaraciones están completas en el fallo y dejan evidencia de varias de sus contradicciones, como decir primero que estaba a 300 metros cuando hallaron el cuerpo y luego decir que estaba en Montevideo.

«Vi la muchacha al costado, de costado, con la pierna para abajo, y el bolsito al lado, ese que está en la foto (…) Yo la vi enterrada solo las piernas y donde ella estaba había una casa de madera, estaban formando al lado una casa de madera, en la playa, las que hacen para las ventas», dijo.

«Nunca le conté a nadie. Nunca quise decir (…) Le di importancia, pero no llegué a tocarla o ver si estaba viva», continúa la conversación.

El Cachila fue consultado sobre por qué se fue del lugar: «Porque si alguien encuentra el cuerpo después y me vieron cerca capaz que me culpan a mí», respondió. Luego le preguntaron si se fue enseguida que la vio, a lo que contestó que sí, «tres o cinco minutos, y me tomé un ómnibus». En 2019, el fiscal Jorge Vaz había dicho a Montevideo Portal que el Cachila dio datos en sus declaraciones que solo podría saberlos alguien que estuvo en la escena del crimen.

«Él mismo se posiciona allí en el lugar. La pericia indica que Lola no murió naturalmente, la asesinaron y estaba cortada. Él dice que ella se desvaneció y que luego cuando volvió ya no tenía pulso. Eso no es posible. Si volvió, ella debía estar toda lastimada. Incluso si hubiera salido a dar una vuelta y regresara luego, lo que es ilógico, del expediente surge que las heridas fueron hechas antes de que muriera, nadie la cortó o lastimó luego de que el imputado la viera sin pulso», puntualizó el fiscal.

Cuando al Cachila se lo confrontaba con sus contradicciones «se enojaba, se agarraba la cabeza, decía que no se acordaba de nada, que estaba fisurado y que la Justicia lo quería enterrar». De repente, sin embargo, mencionaba algún hecho preciso sobre el incidente, como la sangre en la mochila de Lola. «Era una memoria selectiva», explicó el fiscal.

¿Podría el Cachila haber mentido en sus declaraciones iniciales o haber sido «inducido» por la Policía a hacerlas? Esa tesis no se sostiene, apunta el fiscal, porque «lo que él dice no lo puede saber nadie que no haya estado allí».

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