CONDONES DE PRINCIPIOS DEL SIGLO XX

Profesor José Buslón

(Aunque se tiene información que se utilizaban ya desde 1800)

Una tarde fría dónde los hallazgos de prospección en buqueda de restos del pasado no resultaban muy relevantes.
La tierra mojada y el barro eran el resultado de tres días de lluvia continúa en Salto.
Sonó la señal constante del detector ,la que a buen entendedor nos indica que debemos escarbar la tierra para ver de qué se trata. El pointer ( aparato manual de poco alcance, pero muy indicado para descubrir pequeñas piezas) nos mostró de que se trataba. Una vieja tapa cubierta de barro. No sería momento de limpiarla y conocer su utilidad y procedencia hasta el otro día. Pero no dejaba de ser llamativo la consistencia del material y sus letras grabadas , que aparentando ser vieja, se mantenía muy fuerte, tanto así que ,el presumible material de aluminio resistió el palazo dado por error al hacer el poso.
En la distribución de funciones del equipo , a Pablo le correspondía indagar de que se trataba.
Y no van a poder creer la rica historia detrás de una tapa aplastada.

Se trataba de un envase , muy particular que contenía condones de seda.

Se caracterizaban por ser fuertes, gruesos y reutilizables.
Elaborados estos preservativos con intestino de cerdo.
Tenían la particularidad de ser reutilizables, pertenecen a unos años en que el temor a las enfermedades venéreas era cosa presente en la sociedad. Sin ir más lejos en nuestro país funcionaron centros de asistencia para sifiliticos, llamados así a aquellos que contrajeron sífilis, enfermedad de transmisión sexual que hizo estragos en Uruguay pero que acechaba a Europa ya desde 1450.
Su uso era frecuente entre la gente pudiente, ya que por su elevado costo no eran accesibles a todos , además mucha de esta gente se daba a fiestas sexuales dónde la constante era la promiscuidad. Resultaría una gran afrenta contraer sífilis ya que está dolencia era asociada a la conducta y moral de los pobres.
Estos preservativos estaban diseñados para reutilizarse y, más que como anticonceptivos, eran utilizados como escudos contra la sífilis o la gonorrea.
Había que remojarlos en leche para ablandar su aspereza y luego, una vez usados, se desinfectaban con agua tibia y se llenaban de polvos de talco o fécula de papa hasta el siguiente uso.
En un extremo estaban cosidos y en el otro tenían una cuerda para ajustarse al propietario. Podían ser de tripa de cerdo o de cordero.

Después de estos procedimientos de preparación , no quedaba más que dejarse llevar por el placer sin que las preocupaciones obstaculizan los hechos u nadie en la sociedad se enterará de estas acciones de gente de bien.

Esta es una información difundida y acreditada por 𝑬𝒍 𝑺𝒆𝒍𝒍𝒐 𝒅𝒆 𝒍𝒂 𝑯𝒊𝒔𝒕𝒐𝒓𝒊𝒂.

 

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