EL NOVENO FALLECIDO POR COVID-19 EN URUGUAY, PROTAGONISTA DE UN TEXTO DE EDUARDO GALEANO

Juan José Noueched, exmilitante tupamaro y exsindicalista bancario, fue recordado por Galeano por un incidente ocurrido en prisión.

El Sistema Nacional de Emergencias (Sinae) informó que este miércoles se confirmó la novena víctima mortal por Covid-19.

Crysol, la organización que agrupa aexpresos políticos, informó que el fallecido es el exsindicalista bancario y exmilitante tupamaro Juan José Noueched Sosa.

Según Crysol Juan «El manco» Noueched (N° 053 en el EMR N°1) estuvo detenido desde 1971 a 1981 durante el terrorismo de Estado, aunque la Investigación histórica sobre la dictadura y el terrorismo de Estado en el Uruguay, realizada por la Udelar en 2008, señala como fecha de detención el 30 de mayo de 1972 y su liberación el 10 de marzo de 1985.

Según Caras & Caretas,habría contraído la enfermedad en un viaje que realizó a Suecia para participar en un documental inspirado en las cartas que desde la cárcel enviaba a sus hijas.

Crysol también agrega que el escritor Eduardo Galeano lo nombra en El libro de los abrazos, en un relato que titula «La burocracia/1», donde señala una situación que vivió Noueched en 1973 cuando era preso político.

Allí, Galeano narró la situación por la cual Noueched -mando de nacimiento- perdió una mano ortopédica y lo que le ocurrió en una de las cárceles.

«En tiempos de la dictadura militar, a mediados de 1973, un preso político uruguayo, Juan José Noueched, sufrió una sanción de cinco días: cinco días sin visita ni recreo, cinco días sin nada, por violación del reglamento. Desde el punto de vista del capitán que le aplicó la sanción, el reglamento no dejaba lugar a dudas. El reglamento establecía claramente que los presos debían caminar en fila y con ambas manos en la espalda. Noueched había sido castigado por poner una sola mano en la espalda.

Noueched era manco.

Había caído preso en dos etapas. Primero había caído su brazo. Después, él. El brazo cayó en Montevideo. Noueched venía escapando a todo correr cuando el policía que lo perseguía alcanzó a pegarle un manotón, le gritó: ¡Dése preso! y se quedó con el brazo en la mano. El resto de Noueched cayó un año y medio después, en Paysandú.

En la cárcel, Noueched quiso recuperar su brazo perdido:

– Haga una solicitud -le dijeron.
Él explicó que no tenía lápiz:

– Haga una solicitud de lápiz – le dijeron.
Entonces tuvo lápiz, pero no tenía papel:
– Haga una solicitud de papel – le dijeron.

Cuando por fin tuvo lápiz y papel, formuló su solicitud de brazo. Al tiempo, le contestaron. Que no. No se podía: el brazo estaba en otro expediente. A él lo había procesado la justicia militar. Al brazo, la justicia civil».

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