¿Hay una explicación sensata a los fenómenos de La Aurora? Eduardo Cuitiño lo analiza

La verdad está ahí adentro

¿Qué hay detrás de los fenómenos extraños en La Aurora? El investigador Eduardo Cuitiño lo analiza en su nuevo libro e incluso aporta una teoría sobre la caída del avión de Air Class.

                                              Don Ángel María Tonna al lado del famoso ombú

 

El matemático e investigador Eduardo Cuitiño acaba de publicar por Editorial Fin de Siglo Estancia La Aurora, el enigma, producto de su investigación periodística sobre la estancia que se hizo famosa por las supuestas visitas de seres extraterrestres y otros fenómenos extraños que se le adjudican.

El autor, desafiado por una alumna que cree en las visitas de seres extraterrestres a la estancia La Aurora, se decidió a escribir un libro en el que indaga en el misterio que rodea al lugar hasta dar con una posible explicación a los reportes.  Cuitiño hace un repaso de los relatos en torno a La Aurora e incluso aporta una teoría a la caída del avión Fairchild de Air Class en 2012.

El enigma

El mito de la estancia La Aurora es parte de nuestra cultura desde hace cuatro décadas, y se va adobando jugosamente a medida que pasan los años con nuevos y muy variados ingredientes.

Cuenta la leyenda que en la madrugada del 17 de febrero de 1977, una nave espacial con forma de torta frita voladora -según palabras del dueño de la estancia-, aterrizó y despegó desde los campos de don Ángel María Tonna Zanotta (alias Toto), y que en ese pasaje ultradimensional el vehículo calcinó a un perro que le salió a ladrar, quemó vivo a un toro normando de exportación que descansaba en el corral, dejó infértil a un caballo, quemó a varias ovejas, cortó alambrados, rompió los pistones de un grupo electrógeno, tiró eucaliptus, dejó un círculo misterioso marcando piedras basálticas que se desquebrajaban con las manos, quemó parte del brazo derecho al dueño del lugar… y dejó sin luz eléctrica a toda la ciudad de Salto durante horas.

Al hacer memoria con los suyos, Tonna recordó que un año antes, más precisamente en la noche del 3 de marzo del año 1976, a eso de la 1:30, aparentemente otra nave hizo estragos en un ombú generando un gran hueco, donde los sapos y liebres que allí caían morían disecados por la radiactividad.

¿Cómo se puede explicar lo que sucedió allí? Hay diversas teorías.

El único libro dedicado íntegramente a explicar el enigma de La Aurora fue publicado por un tal José Hipólito Trigueirinho Netto en el año 1989, y se titula: Aurora: esencia cósmica curativa.

Según su autor, su obra es a encargo del Gobierno Celeste Central de la Confederación Intergaláctica, y allí se explica que los fenómenos extraños que se perciben obedecen a que debajo de la estancia La Aurora existe una ciudad intraterrena que auxilia al ser humano en su integración con el mundo buscando evitar la Tercera Guerra Mundial y es presidida por una jerarquía llamada AMHAJ.

Para otros, esas naves emergieron de una base secreta de los Estados Unidos, al igual que el astronauta Neil Armostrong, que por algo rondaba por el lugar.

Otros creen que La Aurora en realidad es un lugar de contacto con seres de Ganímedes, el satélite más grande de Júpiter, que en realidad se llamaría Morlen y que hace contacto con seres superiores a nosotros con forma de luz.

Para los chamanes, en La Aurora existe lo que se llama un axis mundis, un lugar rico en cuarzo, en donde de vez en cuando las categorías del espacio y del tiempo colapsan, y que es usado por seres de otros planetas para llegar hasta aquí, como pudo ocurrir en febrero de 1977.

Al sur de la estancia se puede encontrar una comunidad liderada por una discípula de Trigueirinho que se hace llamar ‘Shimani’, (su verdadero nombre sería Elizabeth César), que dirige el Centro Mariano Aurora, donde afirman que la Virgen María se aparece por allí todos los 13 de cada mes.

Hay quienes plantearon como explicación que las luces que se observaron eran en realidad avionetas que aterrizaron en suelo rocoso y que la familia Tonna escondía negocios de contrabando.

Otros suponen que un rayo pudo ser la explicación; sin embargo, la noche del 3 de marzo de 1976 el cielo estaba despejado.

La leyenda se acrecienta con testimonios de personas que dicen haberse curado de cáncer luego de dormir en el lugar, o que las cámaras digitales fallan o se descargan repentinamente, o que cerca de la gruta del Padre Pío existe un extraño olor a rosas y sin embargo es un lugar muy árido, que los días de lluvia los campos de La Aurora no se mojan, o que si se pone un reloj sobre las piedras de otro planeta que habría en La Aurora éstos dejan de funcionar, como si quedaran congelados en el tiempo.

Sobre las explicaciones

En el libro de Eduardo Cuitiño, presentado el pasado viernes 30 de setiembre en la Feria del Libro, se analizan todos los fenómenos extraños y se plantean explicaciones sensatas.

Según el autor, atrás de la comprensión de los extraños fenómenos que ocurren en La Aurora se pueden encontrar muchas claves. Varias personas van a La Aurora con esperanza de ver algo y no ven nada; entonces, ¿cuándo ir? ¿Realmente el lugar posee una energía especial y piedras que curan? ¿De qué está formado el subsuelo del norte del Uruguay? ¿No será que la clave para el desarrollo de nuestro país es la extracción de hierro y la producción de acero con mano de obra propia?

Más aún, el 6 de junio del año 2012 un Fairchild Metro III matrícula CX-LAS perteneciente a la empresa Airclass se estrelló cerca de la isla de Flores en un desgraciado evento que la Justicia nunca logró explicar.

Según el informe de Bomberos, en los restos del avión no hay rastros de combustión. Sin embargo, hay tres testigos diferentes (entre ellos un piloto de la ex Pluna) que dijeron ver bolas de fuego en el cielo en el lugar y momento que se estrelló el avión. Existe un cuarto testigo que vio algo similar desde las costas de la Bahía de San Borombón en Argentina. ¿No será que esas bolas de fuego son un fenómeno natural no entendido que afectaron repentinamente los comandos del avión?

Por un error probado del piloto la aeronave volaba sólo con sus sistemas de energía continua. Por lo tanto, ese avión era un inmenso electroimán que pudo atraer cierto tipo de fenómenos naturales que en el año 2012 tuvieron un pico.

Si bien todo avión es una gran caja de Faraday, el autor desafía a los investigadores a que se pregunten qué ocurrió con los descargadores de estática de este Fairchild que cayó a tan sólo unos pocos kilómetros de la costa de Montevideo o la Costa de Oro, las áreas más densamente pobladas del Uruguay.

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