Viaje al pasado

Investigadores hallan un tesoro de fósiles y herramientas primitivas en el Arapey

Investigadores uruguayos se embarcaron en una expedición de una semana por el Arapey y encontraron un tesoro de fósiles y herramientas primitivas que pueden dar pistas sobre nuestro pasado. Hablamos con el investigador Marcos Sosa Cantera.

El investigador e historiador Marcos Sosa Cantera halló en el 2015 en Cerro Largo restos casi completos de un gliptodonte, un gran animal extinguido hace unos 10.000 años, así como fósiles de lestodon y toxodon, otros representantes de la mega fauna que habitaba estas tierras.

Este año, Marcos se embarcó junto a Renzo Loggio, Gonzalo Fierro, Gonzalo Finozzi y Channick Hernández, con quienes creó la Sociedad de Amigos de la Tradición Uruguaya, en otra aventura arqueológica y paleontológica mucho más ambiciosa.

Hace meses, el grupo había salido en busca de la guardia vieja de Cerro Largo, unas ruinas misteriosas de casi 230 años de antigüedad. Ahora, tras la propuesta de Renzo Loggio, decidieron realizar una lenta y trabajosa travesía de 80 kilómetros en kayaks por el río Arapey en busca de restos fósiles y también herramientas de los antiguos habitantes de nuestras tierras.

Para ello debieron cargar con 400 kilos de herramientas y material durante ocho noches y siete días, hacer campamentos improvisados y enfrentarse a los distintos obstáculos que les puso la naturaleza, como por ejemplo tener que bajarse con el agua al cuello a sacar árboles que cortaban el paso en el río.

Loggio propuso recorrer el Arapey debido a que allí se identificaron talleres líticos (sitios donde los indígenas sacaban la materia prima para crear sus herramientas). El objetivo era recorrerlo en busca de restos paleo-indígenas que algunos atribuyen al Hombre del Catalanense (cultura prehistórica que habitó el Uruguay mucho antes que los charrúas, descubierta por el arqueólogo uruguayo Antonio Taddei en las orillas del arroyo Catalán Chico) pero también restos fósiles de la megafauna que habitó nuestras tierras.

Sosa Cantera explicó que esta teoría ha quedado un poco de lado últimamente y que actualmente se especula que estos sitios en los que fueron halladas herramientas pudieron tratarse simplemente de talleres de paleo-indígenas o jardines donde los niños de algunas etnias practicaban tallas. La Sociedad de Amigos de la Tradición Uruguaya tiene una postura neutra al respecto, al menos hasta que se realice un estudio más detallado de las piezas encontradas en su expedición.

Y es que justamente en el trayecto pudieron encontrar un gran número de piezas, como raspadores, piedras lenticulares, pre-puntas y raspadores de sílex bifaciales, cuya edad todavía no puede dirimirse. El investigador aclaró que ahora comienza un proceso de investigación para realizar la datación y aportar también más datos sobre el origen de estas piezas. «Se trata de herramientas confeccionadas por paleoindios que habitaron el Uruguay en tiempos muy primitivos», indicó el investigador.

Sosa Cantera aclaró que la industria más primitiva de la que hay registro en Uruguay es la de puntas de flecha de colas de pescado, que data de 12.000 años y que dejó «algunos ejemplos hermosos de herramientas». El investigador señaló que lo curioso es que si uno analiza los restos atribuidos al Hombre del Catalanense y las piezas halladas en el Arapey, descubre que se produjo un retroceso importante: las herramientas halladas son más toscas y meramente utilitarias.

«En este último caso se trata de una industria tosca de cazadores y recolectores sin mucha destreza. Tras haber recolectado más de doscientas de estas piezas, nuestro referente en Salto, Renzo Loggio, las estudiará justamente para intentar obtener más datos», dijo Sosa Cantera.

Los antiguos animales

Sosa explicó que además de todas estas herramientas humanas «realmente hermosas», le sorprendió la cantidad de fósiles de megafauna que hallaron, que confirma «la diversidad faunística de Salto».

En un pequeño sedimento, de no más de 500 metros de extensión, lograron identificar siete géneros de megafauna, extinguidos ya hace algunos miles de años. «No es común encontrarlos todos juntos», narró.

«Encontramos un fémur de toxodon, una clase de hipopótamo extinguido hace ya más de 8.000 años (y que Darwin descubriera en nuestro país), placas de pampaterium (un armadillo enorme que superaba los dos metros y medio de longitud), placas de tortugas primitivas, astas de ciervos, dientes de caballo fósil (que llegaron al continente sudamericano a través del istmo de Panamá hace ya más de 3 millones de años y se extinguieron unos 10.000 años atrás) y también  varias vértebras de milodón (un perezoso terrestre que medía unos tres metros de largo)», contó el investigador.

«Logramos identificar once vértebras articuladas, que costó mucho transportarlas, ya que un bloque pesaba 82 kilos y el otro 92», dijo Sosa Cantera, que aclaró que es muy difícil encontrar restos de milodón en un estado tan bueno de conservación.

El descubrimiento de las piezas, tanto los fósiles como los restos arqueológicos, se realizó en sedimentos superficiales, en barrancas a lo largo del Arapey. «Los mismos lugares que usamos nosotros para acampar los usaban ellos para construir sus talleres», comentó Sosa.

A medida que avanzaban en su expedición fueron hallando una mayor cantidad de piezas, llegando incluso a dejar gran parte de material para futuros trabajos, contó el investigador.

La Sociedad de Amigos de la Tradición Uruguaya busca ahora lograr la personería jurídica «para que el trabajo sea un ejemplo para otros departamentos y se hagan otros proyectos de rescate arqueológico». Según explicó el investigador, la actividad contó con el apoyo de la intendencia de Salto y con lo obtenido se está gestionando el montaje de un museo.

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