PREOCUPA A LAS AUTORIDADES EL CRECIENTE TRÁFICO DE MONOS EN URUGUAY

Desde la Dinama explicaron que aumentan las denuncias e incautaciones por tenencia ilegal de monos tití y caí, que pueden transmitir graves enfermedades a los humanos.

Días atrás, la Dinama incautó 200 aves en una serie de operativos para combatir el tráfico ilegal de animales. Sin embargo, estos no son los únicos animales traficados en Uruguay o que sufren la tenencia ilegal, aunque sin dudas son los más frecuentes y redituables.

Sólo a modo de ejemplos, se han hecho operativos por boas y serpientes mantenidas ilegalmente en casas, han aparecido salamandras (vivas) en encomiendas del Correo y también pájaros metidos en tubos cerrados, despachados en aviones.

La última preocupación de la Dinama es la venta y tenencia ilegal de monos caí (Cebus apella) y monos tití (Callithrix jacchus).

Estas especies son traficadas desde Brasil y Argentina, y preocupan tanto por las consecuencias para las propias especies como por el riesgo desde el punto de vista sanitario que esto puede traer aparejado para los animales domésticos y las personas. «Pueden llegar a ser transmisores de enfermedades y por eso es relevante que la población esté al tanto», explicaron desde la Dinama.

Desde febrero comenzaron a reiterarse varias denuncias por la tenencia ilegal o venta de monos caí, mientras que el año pasado la Dinama tuvo que intervenir en otros casos protagonizados por monos tití, contó Ana Laura Mello, jefa del Departamento de Control de Especies y Bioseguridad de Dinama.

La Dinama intervino recientemente en un domicilio en Ciudad de la Costa, donde tenían a un mono caí encerrado en una jaula de un metro por un metro, debajo de un árbol. Estaba allí desde hace 30 años, explicó Mello, que contó que esta especie puede vivir hasta los 45 años. El animal había sido colocado en el patio, en un lugar que se veía incluso desde la calle, lo que permitió que se denunciara la situación.

Otro caso ocurrió en una chacra en San José, donde también tenían al mono en una jaula. Además, la Dinama pudo comprobar que otro mono estaba siendo ofrecido a través de Internet y pudo intervenir a tiempo. No son los únicos casos denunciados.

Mello contó que esos animales suelen venderse a través de grupos cerrados de Facebook e instó a que quienes ingresan a estos sitios denuncien la situación a través del formulario en línea

¿Qué sucede una vez que los monos son incautados? Un primer nivel de asistencia está a cargo de la intendencia de Montevideo, que provee de un veterinario para que los examine. Luego quedan en cuarentena y finalmente se incorporan al plantel de alguno de los zoológicos del Sistema Departamental, ya que no son animales que puedan ser devueltos a su hábitat natural (que además no se encuentra en Uruguay).

Una de las preocupaciones adicionales para la Dinama es que estos monos pueden ser vectores de enfermedades, afectando tanto a otros animales domésticos como a seres humanos.

Estos monos son especímenes protegidos en el apéndice II del convenio internacional de especies amenazadas de fauna y flora silvestres (CITES), por lo que no pueden estar en manos de particulares.

La prohibición justamente está motivada por la facilidad que tienen para ser portadores de enfermedades que pueden transmitir a las personas de sus entornos. En otros países donde el problema del mascotismo está más extendido, se han encontrado ejemplares con malaria, dengue, rabia y SIDA, por ejemplo, enfermedades que a veces no son detectadas porque la procedencia es ilegal y no está sometida a controles sanitarios necesarios.

Desde Dinama agregaron que el aumento de casos en Uruguay se corresponde a una tendencia mundial de mascotizar animales exóticos. Se venden entre 500 y 1000 dólares en el mercado ilegal, que como dijimos funciona básicamente a través de las redes sociales.

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