Rompió los esquemas

EN EL CENTENARIO

Bengoechea pidió un volante rápido, para jugar por afuera casi como un puntero, y no vino.

Sin embargo, ambos técnicos siguieron jugando con un 4-4-2, como si contaran con ese tipo de jugador que reclamaron y no tuvieron.

Entonces, por lo general, a Peñarol le fue pasando a lo largo de la temporada lo que le pasó anoche, al menos en el primer tiempo, al apelar de nuevo —como Bengoechea al inicio del Torneo Apertura— a Valverde.

Es decir, con sus pases y cambios de frente, y hasta mostrándose más resuelto que cuando debutó, aunque sigue teniendo 17 años como en ese momento, el botija ahora sí mostró su casta de jugador «diferente»; pero sin gravitar como podría, pues es un enlace clásico, para desequilibrar por el medio, y….lógico: entró para llenar el hueco que Peñarol tiene en el 4-4-2 que desde que Aguirre hizo la gran campaña de 2011 con ese esquema, es el Corán de todos los entrenadores que sucedieron a «la Fiera».

Por eso, pues, en los 45 iniciales Peñarol ayer no tuvo vuelo ofensivo en un partido que debía ganarle sí o sí a un rival ordenado, pero que lo atacó muy tibiamente: en el mediocampo mejoró con la inclusión de Marcel Novick, lo que no deja a la zaga tan descubierta, aunque anoche le hicieron otro gol desde afuera del área porque los volantes de marca no enciman cuando los rivales se perfilan para rematar al arco aurinegro; pero para salir y llegar al área de enfrente, se quedó con un arma anunciada: las subidas de Albarracín por la izquierda y sus pases bajos al medio.

Nadie desbordaba por la derecha y, como Forlán iba hacia atrás para elaborar el juego, Palacios quedaba solo arriba y los pases de Valverde no tenían receptores que les sacaran buenos dividendos.

El saldo de Peñarol, abajo de Nacional en la Anual y en el Torneo Clausura, estaba en rojo, más cuando Palacios pateó un penal que atajó Reyes; tanto, que «Polilla» rompió los esquemas, no tácticos, pero sí clásicos de la interna aurinegra: puso a Hernán Novick por Nández; al botija Rossi por Forlán, nada más ni nada menos; y a «Maxi» Rodríguez por Albarracín, mientras Valverde iba al «doble 5», y Aguiar quedaba afuera.

Así, sin jugar por afuera, pues su estilo es para ir por adentro, Rossi, Hernán y «Maxi» desestabilizaron por el medio; cada uno a su modo: el primero cazando un rebote, el segundo con un pase de gol para el tercero, y el ex bohemio» con un golazo y una definición que liquidó un pleito que Peñarol ganó, rompiendo casi todos los esquemas clásicos de la vida de los aurinegros; no el del 4-4-2 que parece el Corán de todos los entrenadores que sucedieron a la «Fiera», aunque les falten piezas para jugar de esa manera.

RENTISTAS 1-3 PEÑAROL

Estadio: Centenario.

Árbitro: Esteban Ostojich. Asistentes: Richard Trinidad y Raúl Hartwig. Cuarto árbitro: Fernando Falce.

Peñarol: G. Guruceaga; M. Aguirregaray, C. Valdez, M. Olivera, Diogo; F. Valverde, M. Novick, N. Nández (45′ H. Novick), N. Albarracín (69′ M. Rodríguez); D. Forlán (61′ D. Rossi) y C. Palacios. DT: J. Da Silva.

Rentistas: G. Reyes, G. Martínez, S. Ramirez, D. Barone, J. Méndez, H. Soria, R. Vázquez(76′ C. Nuñez), M. Mier (75′ G. Mastriani) , D. Terans, C. Souza y J. Burgueño (69′ D. González). DT: V. Villazán.

Amarillas: H. Soria (REN), R. Vázquez (REN), M. Aguirregaray (PEÑ), D. Barone (REN)

Roja: S. Ramírez (REN)

Gol: 37′ J. Burgueño (REN), 71′ D. Rossi (PEÑ), 73′ M. Rodríguez (PEÑ), 90′ M. Rodríguez (PEÑ)

 

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