Cifras que son un pegue

las adicciones de los uruguayos

Quince a√Īos despu√©s del ingreso de la pasta base en el pa√≠s, las preocupaciones por el consumo abusivo de drogas parecen dar un vuelco hacia otras sustancias. Aument√≥ el uso de coca√≠na, alcohol y marihuana, pero estas dos √ļltimas cuentan con una baja percepci√≥n de riesgo, lo que complica la solicitud de tratamiento y la erradicaci√≥n del problema.

Chin-chin. Nada raro: levantar las copas y brindar por salud, trabajo, amor o lo que fuera. Tampoco parece extra√Īo encontrar a la ma√Īana siguiente a un borracho durmiendo en la vereda o recordar el papel√≥n que protagoniz√≥ el t√≠o ebrio. Dos de cada 10 uruguayos de entre 15 y 65 a√Īos tuvieron un consumo problem√°tico de alcohol en los √ļltimos 12 meses, ya sea porque beben todos los d√≠as o porque alcanzaron una peligrosa borrachera. Son 261 mil personas. Es el equivalente a la suma de todos los habitantes de Flores, Florida, Treinta y Tres, Lavalleja y Durazno. Con estas cifras, Uruguay lidera en Am√©rica la ingesta de esta sustancia, solo superado por Canad√°.

As√≠ las cosas, el abuso de alcohol es lo que m√°s preocupa a las autoridades de la Junta Nacional de Drogas (JND), y deja en segundo plano el ascenso sostenido del consumo de marihuana o el riesgo que supone la pasta base. Por eso, con su visi√≥n ¬ęhigienista¬Ľ de la sociedad, en este segundo mandato Tabar√© V√°zquez tiene a la lucha contra el alcoholismo como uno de sus buques insignia. Lo hizo saber en el proyecto que fija en cero el l√≠mite de alcohol permitido en conductores y que el lunes la C√°mara de Diputados convirti√≥ en ley. ¬ęEsta droga est√° involucrada en dos tercios de los siniestros de tr√°nsito¬Ľ, justifica el secretario general de la Junta, Milton Romani. El jerarca insiste en que se pretende un impacto similar al ocurrido con el tabaco.

La adicci√≥n al cigarrillo es la que m√°s baj√≥. Pas√≥ de un consumo de 36,8% en 2001 a 33% en 2014. Y m√°s all√° del juicio que el Estado enfrenta con la tabacalera Philip Morris, el gobierno eval√ļa las medidas como ¬ęmuy¬Ľ positivas. La diferencia entre el tabaco y el alcohol, explica el psic√≥logo Juan Fern√°ndez Romar, es que este √ļltimo es m√°s consumido y se tiene menos percepci√≥n del riesgo.

Prevalencia de consumo en los √ļltimos 12 meses

A la inversa, la pasta base es vista ‚ÄĒy con raz√≥n‚ÄĒ como el gran ¬ęcuco¬Ľ. Esta droga, que ingres√≥ en el pa√≠s poco antes de la crisis de 2002, es la ¬ęque m√°s deterioro genera¬Ľ, dice Pablo Rossi, director de la Fundaci√≥n Manantiales. De hecho, en los 22 a√Īos que esta instituci√≥n lleva trabajando hubo un cambio en el perfil de los pacientes, sobre todo por la penetraci√≥n de esa sustancia. ¬ęHay m√°s impulsividad en menos tiempo, lo que dificulta los tratamientos¬Ľ. La otra complicaci√≥n para la tarea terap√©utica, agrega Rossi, es ¬ęla baja en la edad de comienzo y el aprendizaje escolar m√°s laxo¬Ľ.

Romani se√Īala que el consumo de pasta base est√° decreciendo, lo que queda de manifiesto en el comparativo de 2011 a 2014: pas√≥ de 1,1% a 0,7% de los uruguayos de entre 15 y 65 a√Īos. Sin embargo, es bastante estable si se tiene en cuenta que en 2006 era del 0,8%.

La sustancia cuyo consumo aument√≥ m√°s en los √ļltimos 13 a√Īos, y que en coincidencia con el alcohol tiene una imagen de inocuidad, es la marihuana. En el √ļltimo a√Īo, el 9,3% de la poblaci√≥n fum√≥ al menos un porro. En la edad universitaria la cifra trepa al 29,8%, lo que coincide con la edad promedio de inicio situada en 19 a√Īos. Con estos n√ļmeros Uruguay encabeza el ranking americano de mayor consumo, solo superado por Estados Unidos y Canad√°. Si bien hay pa√≠ses en que los encuestados temen declarar, Romani admite que esta sustancia viene en aumento. Entre 2001 y 2014 el consumo de septuplic√≥.

¬ęLa tendencia de crecimiento del consumo de marihuana no tiene nada que ver con la regularizaci√≥n¬Ľ, aclara Romani. ¬ęEstimamos que en el pa√≠s hay 160 mil consumidores de esta sustancia y lo van a hacer, sea legal o no. La idea de regularizar es que podamos intervenir para generar una reducci√≥n¬Ľ.

Desde la Fundaci√≥n Manantiales advierten que la regularizaci√≥n puede complicar la ruptura de una tendencia que vive la sociedad uruguaya: ¬ęHace 25 a√Īos las personas se juntaban a tomar un refresco. Hace 15, a tomar una cerveza. Hace 10, a tomar bebida blanca. Y no habiendo pasado los 13 a√Īos de edad, hoy se est√°n juntando a tomar y a fumar marihuana¬Ľ, dice Rossi.

La coca√≠na, la droga cuyo comienzo promedio de consumo es el m√°s tard√≠o (20,2 a√Īos), es la que ha presentado una mayor ca√≠da de consumidores problem√°ticos. En tres a√Īos baj√≥ de 34% a 21,1%, y eso que aument√≥ la cantidad de uruguayos que la han probado. La hip√≥tesis que maneja Romani es que el mayor poder adquisitivo hizo que esta sustancia sea ¬ęm√°s comprable¬Ľ.

Las otras sustancias vinculadas a los niveles socioecon√≥micos m√°s altos son el √©xtasis y las drogas de dise√Īo. ¬ęEn los √ļltimos 15 a√Īos su uso aument√≥ 10 veces¬Ľ, afirma el psic√≥logo Rossi.

En la poblaci√≥n universitaria, el LSD alcanz√≥ 3,8% en el √ļltimo a√Īo, lo que convierte a este ¬ę√°cido¬Ľ en la droga ilegal m√°s consumida. Los hombres hacen un mayor uso de esta sustancia (4,7% frente a 3,1% en mujeres). Eso s√≠: solo 2,1% de los estudiantes lleg√≥ a utilizar una droga sin que, a la vez, consumiera marihuana.

Si se quita al tabaco y al alcohol, seis de cada 10 universitarios prob√≥ ¬ęalguna droga¬Ľ al menos una vez en su vida. Y en buena medida hay desinformaci√≥n sobre la composici√≥n de las sustancias. A modo de ejemplo, el 92,4% desconoce el nivel de THC ‚ÄĒpsicoactivo del cannabis‚ÄĒ que contiene la marihuana que fum√≥.

Hay otro tipo de pastillas cuyo aumento llama la atenci√≥n: los psicof√°rmacos y en especial los antidepresivos. La Encuesta Nacional de Drogas de la JND revela que 12,1% de los uruguayos tom√≥ tranquilizantes, con o sin prescripci√≥n m√©dica, en el √ļltimo a√Īo. La poca tolerancia a la frustraci√≥n y el estilo de vida son, a juicio de los especialistas consultados, parte del problema.

Desde el gobierno se busca bajar el consumo apelando a la contratación de más psiquiatras de dedicación total. De todas formas, la pasta base es la que demanda más tratamientos por adicción. Significa el 60,8% de las solicitudes.

Más de 900 técnicos para tratar a los drogadictos.

El Parlamento tiene a estudio un proyecto de salud mental que incluye el tratamiento compulsivo de los drogadictos. La norma formaliza lo que ya ocurr√≠a en Uruguay: con la firma de dos psiquiatras un paciente puede ser internado, ya sea por el riesgo que implica para terceros o para el propio usuario. ¬ęEl Estado es el representante de los intereses colectivos y debe fijar pol√≠ticas que sean garant√≠as¬Ľ, dice Milton Romani, secretario general de la Junta Nacional de Drogas (JND). Para el jerarca, es ¬ęm√°s econ√≥mico invertir en actos preventivos que represivos¬Ľ, por lo que insiste en que la posible nueva legislaci√≥n no prev√© la ¬ęcaza de adictos¬Ľ.

En Uruguay hay 94 instituciones para el tratamiento de la drogadicci√≥n. En 21 de estos centros no se solicitan an√°lisis de laboratorio o, de pedirse, el propio usuario debe realizarlos personalmente, lo cual es considerado por la JND como una carencia. En solo seis de estos centros no hay profesionales para la atenci√≥n. De 921 t√©cnicos abocados al tratamiento de adictos, 441 son psiquiatras o psic√≥logos. Y por cada profesional, resume la investigaci√≥n de la JND, hay 11 pacientes que egresaron el a√Īo pasado. En este sentido, las autoridades defienden el ¬ęsistema de regularizaci√≥n¬Ľ que se inici√≥ en 2007, por el cual se exige a todo centro m√©dico la contrataci√≥n de profesionales de la salud mental.

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